La silla de van Gogh

La silla de van Gogh
La silla de van Gogh - Juan Antonio Roda

domingo, 6 de noviembre de 2011

Upa Pués¡¡¡¡¡¡

Hace años, muchos, desde que salí de mi pueblo para irme a la capital, a ingresar a las filas de la universidad pública,  inicié la transformación de mi manizaleñidad.

Al principio, cualquier frase despectiva o simplista sobre Manizales, me generaba picazón, reacciones agresivas, era recibida como un ariete que minaba el pundonor y el ufanado orgullo que cimentaban las costumbres que han sostenido a esta tierra…porque es que resulta, que es una chimba ser Manizaleño… o eso escuché toda la vida.

Siempre supe, como buen manizaleño, de dónde venían, cuántos eran y como se llamaron mis ancestros… escuché de su rancio abolengo y de su distinguida parentela (arraigo que explica sabiamente Abad Faciolince en su más reciente columna de El Espectador: http://elespectador.com/impreso/opinion/columna-309681-ay-manizales-del-agua). No conozco el primer manizaleño cuya estirpe no crea de algún modo memorable.  Y es ese, uno de los vericuetos donde nos perdimos como pueblo, nos quedamos en el pasado de los grandes arrieros y colonos aguerridos que hicieron de esta región inhóspita, una otrora próspera ciudad, llena de brío, de verraquera, de respeto y de la famosa dignidad montañera. Nos quedamos con los jirones de apellidos y linajes, construimos selectos clubes de filipichines vaciados, quienes aún empeñan la vida para cambiar carro, quienes prefieren gastar dinero en la impecabilidad de harapos y no tocan un libro ni con un palo, elevamos el clasismo a nivel de la genética, porque dime en que barrio vives, en que colegio estudias y tus apellidos y te diré con quién procreas…con los de tu barrio, tu colegio y tu ralea.

Confundimos dicha dignidad, con eugenesia, nos transformamos en expertos calificadores de vecinos indignos, nos autodenominamos cultos y nos encerramos en un pequeño mundillo torpe de apariencias, que llevaron al abandono los valores ciertos de esta tierra, que son los mismos de pereiranos, cuyabros y antioqueños, de gente amable de cierto, no de pose morronga, de gente solidaria y abierta.

A medida que pasaba el tiempo, extrañaba menos mi pueblo, comportamiento que generaba ya resquemores entre mis padres, y que con el argumento de ser “rolo”, que para un manizaleño, es casi como convertirse el “mísero can, hermano de los parias….”, fui llevado al sentimiento de la culpa…me avergonzaba de ver como ese manizaleñismo se reducía ostensiblemente en mis venas… pero no lograba comprender las razones.

Hoy, cuando veo como un pueblo entero se ve vapuleado por sus propias decisiones, cuando se arrodillan, sin vergüenza alguna, ante la eterna clase política que ha dejado a Manizales en el olvido de las montañas, en el abandono de la cultura, en el destierro de sus últimas cohortes (como la mía), en la grima de los cafés, otrora atestados de pujanza y ahora repletos de desventura, se me arruga el alma. Hoy, cuando recorro mi pueblo y se desgrana la pobreza en las calles empinadas que antes brillaban de manizaleñidad: las paredes pintadas lustrosas, flores, sendos muebles de tallas elaboradas, olor a chocolate parviao y tinto fresco, tangos, bambucos, mujeres que taconeaban en la 23 cargando en su contoneo esa dignidad…esa infinita dignidad que era ser Manizaleño… me lleno de tristeza y entiendo que lo que sacaba de mis venas no era la manizaleñidad, era esa letargia tonta que asumimos como propia y metimos en la cédula.

La ciudad del agua, ni siquiera hoy eso disfruta. Y como muchos, cuando ocurrió tal desventura, pensé que, como los pueblos grandes que proclaman y defienden su dignidad, se erguiría este en masa para exigir respeto, para reclamar lo que hace a cada pueblo un útero: su entereza unificada, su dignidad tan proclamada, su manizaleñidad. Pero oh sorpresa, esos cacaos, de apellido aguapaneludo como todos los colombianos, pero elevado en la heráldica barata a niveles de linajes merovingios, fueron los primeros en dejar el barco, y las clases bajas, según la percepción manizaleña, que viene siendo el grueso de mi tierra, mi estirpe misma, recibió sumisa el azote. Quienes pudieron esconderse del impudor de ser visto mendigando con un tarro plástico detrás de un carrotanque alguna gota de agua, lo hicieron con apuro. Oteando desde sus casas de campo o “fincas” como las llaman, vieron pasar los días y solo sacaron la mano para votar por el mismo destino…por el apellido y el estatus, por la miseria, por el abandono, pero eso sí, amiguísimos de nosequiencito, que es el hijo del nosequiencito que a su vez fue el hermano de nosequiencito, quien fue el pelmazo que acabó con la Licorera de Caldas, o que dejó quebrar a Única, o que permitió que se llevaran la Nacional de Chocolates o que con sus amigos visionarios, llevaron a Manizales, ha ser hoy el pueblo más cercano, después del Caribe Colombiano, a un gran Feudo, con todo y sus siervos, pero eso sí, siervos en clubes y con camioneta de estacas, porque tienen “finca”.

Pero como al caído caerle, ese mismo abandono, llevó en días pasados a que más de treinta familias vieran como sus casas, de nuevo, se perdían entre las laderas profundas, y como se iban seres queridos, historias y vidas enteras. Hoy, como manizaleño de la diáspiora, de esas estirpes recientes que salimos a buscar otras brisas, lejos de ese pueblo amado pero real y dormido, pido a mis paisanos, y me apropio de la responsabilidad individual, que como hemos visto de lejos esta actualidad, que entendimos que la manizaleñidad es de frente, que en la sangre si corre verraquera, si corre amabilidad, solidaridad, unidad… nos pongamos el peso en donde corresponde y metamos la mano, hablemos con fuerza, actuemos. Por ahora, esas más de treinta historias que sufren hoy, vean que somos unidos y que los vamos a ayudar con toda nuestra camaradería. Muchos, por no decir todos los manizaleños que salimos de el pueblo añorado, hemos encontrado esa fuerza en la tranquilidad de sociedades donde lo que importa es lo que hagas vos y como lo hagas, no de dónde vienes. Nos corresponde entonces ahora, rescatar esa ciudad de ancestros alpargatudos, poniéndonos las propias, con carriel y con pelotas, y dejar a un lado la pendejada de andar mirándonos las cédulas…mirarnos a los ojos y sacudir este pueblo, porque eso si es ser manizaleño.

sábado, 29 de enero de 2011

la mata que mata...por decisión propia????

Desde hace años se viene argumentando el tema de si las plantas " sienten", humanizando obviamente esta condición como una forma de expresión de la "inteligencia", de conciencia, de pensamiento.


En diversas publicaciones e investigaciones se han planteado teorías al respecto (The secret life o plants  http://www.youtube.com/watch?v=mGRluepFwdg&feature=player_embedded, http://noticiadeldia.blogspot.com/2006/05/descubren-que-las-plantas-sienten.html, entre cientos) , sobre la capacidad de las plantas para entender su entorno, responder a estímulos e incluso de generar conocimiento acumulado sobre estas reacciones, situación conocida como aprendizaje.


Pruebas con impulsos eléctricos, donde plantas son sometidas a maltratos o a estímulos gratificantes intentan medir esta habilidad que pareciera ajena a el conocimiento que nos han heredado sobre la naturaleza. Tenemos la certeza de que algo está vivo o al menos es autónomo en sus funciones, decide sobre su entorno cuando se mueve...o cuando nosotros somos conscientes de su movimiento...ambas cosas diferentes.


Este tema lo traigo a esta ventana debido a un video que de nuevo publica Andrés Jimenez en el FB, el cual tiene, a pesar del sesgo apasionado de su orador, un enfoque muy agradable sobre esta discusión. Al parecer, dicho tópico solo debería interesarle a botánicos, neurobiólogos, vegetarianos o mariguaneros...pero lo relevante de esta discusión es la forma que tenemos de percibirnos como raza, como especie y como individuos en nuestro entorno.


En mi experiencia personal, las matas, siempre han estado rodeando momentos importantes. Esto no quiere decir que mi diploma de colegio me lo entregó una begonia, o que me sentaba a charlar con clavellinas en las tardes de soledad, o que mi primera vez fue gracias al magnolio de la vecina, quien me hizo el cuarto; pero si, y gracias a mi familia y a Tom, mi maestro de kinder, las plantas me han impreso momentos y vivencias determinantes. Esto no sustenta su condición de seres conscientes, pues un paisaje, una piedra, una canción, podrían generar tal recordación o enmarcar momentos magníficos.


Pero en mi caso no es solo decoración, yo he sentido la compañía de estos seres dadivosos en momentos especiales (y esto ya podría entrar en el tema de abrazar árboles o de mamertismo natural...pero no, es en serio). Mi Madre, una de las personas que mejor se comunican y entienden a la plantas, casi de manera chamánica, me acercó a ellas desde épocas tempranas... los primeros momentos fueron asistir partos, pero partos extraños y hasta maquiavélicos. Sembrábamos partes mutiladas de plantas, de aquellas que tenían el infortunio de cruzarse en el camino que recorría mi madre desde la casa hasta la iglesia, o circundando el barrio. Y hoy lo confieso, yo era el asesino: " upa pues, róbese ese piecito... yo le aviso".


Es indescriptible, la afinidad que se crea con una planta cuando uno la ha sembrado y cuidado con esmero...es una relación que casi sería ideal si tuviese un buen par de tetas o al menos, un apartamentico chusco y un buen sueldo. La generosidad para la que fueron creadas la plantas en la naturaleza no puede ser otra cosa que la prueba misma de la habilidad de aprender y de mejorar su entorno...de modificarlo.....las matas generan el oxígeno para los demás seres vivos " móviles"... dan refugio, bien sea en si mismas, en sus ramas, ya sea para micos, aves o hamacas, o con sus cuerpos enteros como madera y subproductos. Dan alimento...de todo tipo, dan sanación, con su sangre milagrosa, permiten a mujeres y hombres orinar bajo su cobijo en campo abierto, en paseos de olla y comitivas, regalan aromas, sombras, colores ... pero lo más importante...perdonan. Nunca he visto un árbol darle un juetazo al perro que lo mea sistemáticamente durante años.


Yo no sé si se requiera la comprobación científica para la conciencia de las plantas....sólo sé que los girasoles siempre siguen el sol, que las palmas de cera dejan que las almas suban al cielo dejando su rastro blanco en sus cuerpos, que las frutas son lo más cercano a la mujer amada y que estar bajo el cobijo de un gran roble, es lo más parecido a encontrar el abrazo de dios, o de un abuelo....y esto no lo hace nunca una piedra, un paisaje o un parcero...


Esto se los cuento solo para finalmente pasarles el bendito link que les había dicho al principio, sobre la interesante y apasionada charla que Mancuso regala(no el que uds creen, a ese si le hubiese faltado unos buenos juetazos de ortiga) ...porque si sigo ...con este tema nunca se terminaría...va el Link: http://www.ted.com/talks/stefano_mancuso_the_roots_of_plant_intelligence.html. La charlita está en ingles pero si desean, en la parte inferior del recuadro del video está la opción de los subtítulos en varios idiomas, incluido el español.


Igual, si les suena el cuento, les recomiendo que lean de Richard E. Schultes y Albert Hofmann, las plantas de los dioses, o The secret life of plants de Peter Tompkins y Christopher Bird....o si de verdad quieren quedar con la boca abierta...vean la serie de documentales de BBC : secret life of plants, presentada por uno de los grandes, David Attenborough.

Dos más para la Lista de Reproducción

Gracias a internet y al mejor invento después de la rueda, Youtube (sin olvidar a su hermano bastardo, youporn), me encontré dos nuevos victimarios para mi lista de reproducción de Itunes....el primero es asiduo sureño, con un sonido que invita a tirarse en un parque, meterse una espiga en la boca y destapar un Jack Daniel´s: http://www.youtube.com/watch?v=1gX1EP6mG-E eh acá una muestra de una de sus canciones...que parecieran sacadas de un pozo con la lentitud del verano...pero pega...y por si caen en su "sabrosura" les dejo el link de FB: http://www.facebook.com/OldCrowMedicineShow?v=app_178091127385.

El otro link birlado de las entrañas de tu tube, hace alusión a un barbudo que desea ser ZZ top cuando sea grande, pero con un sonido de guitarra mas de John Mayer ... debe ser algo así como una cría entre Meyer y Jason Mraz...juzguen: http://www.youtube.com/watch?v=Aqvl_jQi2gY&feature=related.

Un fin de semana como carnudito ...

lunes, 24 de enero de 2011

Una sana reflexión sobre la relevancia que damos a lo Científico, frente al empirismo y al conocimiento que se tiene impreso en el acerbo cultural...elitizamos a los de bata blanca...

Este : http://opinionator.blogs.nytimes.com/2011/01/23/heroic-naturalists-or-imperialist-dogs/,  es un artículo que ofrece una reflexión, que a mi parecer, debería estar presente como plato de mesa en las academias de ciencias naturales y exactas del planeta.  Otra ventaja del carelibro que gracias a los "adicionados" con criterio, se comparten estos carnudos escritos, este se le debe a mi primo Andrés Jimenez...quien siempre alimenta la banalidad de un perfil de vacaciones de FB con buenos links...y este en especial me tocó la fibra, pues hace tiempo he defendido estas tesis sobre la proyección que le hemos dado al conocimiento: este es relevante solo si ha pasado por una digestión científica...lo que quiera que esto sea,  y sólo es científica, si los científicos lo aceptan así...quien quiera que estos sean....y los científicos son quienes dicen ser...si la sociedad tiene que elevar la cabeza para mirar a un grupo de señores elevados en sendos pedestales de la élite... dictando leyes de la naturaleza, como si a ella le importara, "descubriendo" especies, como si a ellas les faltara la identidad y resolviendo problemas a soluciones pasadas creadas por ellos mismos como respuesta a problemas pasados, así hasta el infinito.....
Anexo a este link que les propongo...está un pdf de un articulillo que escribí y publiqué hace años en una humilde revista de la Universidad de Caldas (http://telesalud.ucaldas.edu.co/telesalud/facultad/Documentos/Promocion/Vol%207/Relato%20sobre%20la%20aventura%20de%20investigar%20dentro%20de%20la%20part.pdf)  ...guardando proporciones, pero es mi expresión sobre esta creciente fé en la ciencia...como si fuese el dogma moderno de la salvación...la verdad... y la dicha...
Alejo M.

viernes, 30 de julio de 2010

Tautologías humanas y La venganza del Tomate...

Recién se mece la estructura de un capítulo medio sonado en el tema ambientalista, que mueve fibras de todo tipo y rasca pieles sensibles hasta dejar en evidencia la naturaleza humana, la real.  No aquella esbozada en reuniones sociales llenas de atavíos dogmáticos diseñados por Carreño y sus secuaces, donde el dedo gordo sigue en coreografía al menor de sus vecinos y la pierna derecha se cruza sobre su hermana en un incesto fingido de elegancia. Hablo de la naturaleza humana, en su plena acepción.  Pues esa idea medieval de sentirnos lejos de lo que tiene tanto de natural como de agreste, ha llevado a que las ciudades sean los únicos y aglomerados lugares donde nos sentimos cómodos…tontamente cómodos.  

Esta segregación auto infringida, lleva a que la castración de las exacerbaciones se convierta en un mal necesario, pues confinar hordas de salvajes en lugares reducidos sería casi como vivir en…Colombia…mmm. Pero para el caso presente, dejemos un ámbito mayor y busquemos generalizar.  Al confinarnos a las ciudades, como muestra de la infinita distancia que nos separa de las bestias, nos obligamos a direccionar el comportamiento hacia ciertos vericuetos aceptados como evolucionados.  A lo largo del tiempo, estos caminos nos llevaron a dictar leyes y a declamar manifiestos morales que en la actualidad rigen nuestra cotidianidad y son los muros de contención que evitan esa avalancha de expresiones que harían de nosotros, seres incivilizados…bestias cimarronas…o libres, según otros ojos.

Tan poco exitosa puede ser esta lucha en contra de la exaltada y arrogante naturaleza, que nos ha obligado incluso a sacrificar individuos,  o confinarlos en recintos especiales o declararlos anti sociales. Estos son los que al cerrar la tapa, no caben dentro del tarro de galletas, los que no cuadran, los que no se doman…o los que decidieron, consiente o genéticamente, si es que pueden separarse, no ser civilizados.


Al ser una especie gregaria, y al decir especie me refiero al hombre, sí, rebajándolo al nivel de las bestias, esta requiere de líderes, de quién los haga sentir parte del rebaño como uno más, sembrándole la esperanza de que algún día puede ser el más, el alfa, el líder de líderes. De ahí han salido virtuosas y productivas sociedades, unas son religiones, otras son partidos políticos, otras agrupaciones raciales, en fin, es una manera fácil de auto regularse como manada para soportar las reglas de la civilidad.

Pero, al igual que los gases, estos grupos soportan presiones infinitas al ser confinados. Es la expansión de los genes, cochina jugada de la naturaleza, que luchan por expresarse, por ser, por dejar a flor de piel la esencia, o naturaleza que tanto nos fastidia, que tanto creemos dominar y controlar como seres privilegiados dueños de la civilidad. Y, continuando con el símil gaseoso, es cuando surgen las válvulas de escape. Expresiones socialmente aceptadas, camufladas bajo un discurso elegante y generalmente lideradas por las altas esferas sociales, quienes se reconocen como los regentes y promotores de la civilidad. 


Es excelente ver los argumentos extensos que se tienen sobre como la humanidad, desde que segregó su naturaleza de la del resto, justifica las válvulas de escape, que no son otra cosa que la evidencia de la brutalidad, la naturaleza en su máxima expresión, la violencia bendita que purifica, la sangre derramada que calma…la misma que veneran los cristianos.

El ya magullado ejemplo de los circos romanos, las peleas de toros, las peleas de gallos, las corridas de toros, las cacerías deportivas, las ejecuciones públicas y muchas otras expresiones de brutalidad, como las define la sociedad, no son otra cosa que válvulas de escape de esa naturaleza humana…de la realidad de especie…de los genes hablando.


Todas las expresiones antes mencionadas fueron en su época privilegios de los más adinerados, educados y encumbrados dentro de esta lucha escalada de la civilidad. Y todas ahora son el objetivo de la lucha de otra segregación igual, otro grupo especial, otra corriente, pero que dicen tener la certeza de la racionalidad y del ser evolucionado: el ambientalismo.

Resulta pues, que no comerse los animales, no matarlos, no poseerlos, no usarlos, relegarlos al rincón de seres intocables…es el nivel superior. Ya tan alejados estamos entonces de la naturaleza o del ambiente, para usar la palabreja que sustantivan estos gremios para diferenciarse, que es el nivel máximo de nuestra expresión como seres superiores, evolucionados, naturales, el no reconocernos dependientes de las especies, en especial de los animales, porque dentro de este nuevo culto, los vegetales merecen la muerte, a tal punto, que hay que comérselos a todos.

En España, específicamente en Cataluña, acaban de prohibir las corridas de toros, y de nuevo surge esta discusión infinita sobre si el hecho de que sea cultural es permitido para que esta expresión de brutos quepa dentro de las reglas sociales, o que priman son los derechos de los animales, es decir, humanizar las bestias para que sean dignas de nuestros derechos superiores, o que por el contrario, las bestias están para nuestro uso y es igual matar para comer que matar para…matar.

El planeta está destruido ambientalmente, porque la esencia real, que es aceptar la expresión básica de los genes, la cual nos remite al instinto de supervivencia, se ha desvanecido en el contoneo ambicioso y judío-cristiano (Gracia a Andrés Jiménez por este aporte) de sentirnos superiores a la naturaleza, separados de ella, alejados de sus normas y reglas.   Y vamos a terminar correteando tomates en la calle y con toros y conejos gordos y mimosos, todos muriendo de sed, de asfixia y de superpoblación.

Behold, que ya llegan las nubes de repollos y las hordas de zanahorias…tomarán su espacio en la historia, serán batallas a muerte que permitirán…la venganza del tomate.


Ahi les dejo un artículo reciente de Fernando Savater y otro del muy buen columnista Manizaleño, Alejandro Samper, de mi tierra taurina,  para alimentar este debate carnudo: http://www.elpais.com/articulo/revista/agosto/Vuelve/Santo/Oficio/elpepirdv/20100729elpepirdv_2/Tes
http://www.lapatria.com/story/el-ritual-de-la-muerte